MOSCÚ.- Rusia esperaba en un tenso ambiente las elecciones presidenciales de hoy, mediante las cuales el actual primer ministro Vladimir Putin confía en regresar al Kremlin, pese a las protestas sin precedentes contra su régimen. El país observaba ayer una "jornada de silencio" conforme a la legislación electoral que prohibe toda campaña en vísperas del voto.

Los sondeos, publicados a finales de febrero, dan vencedor a Putin en la primera vuelta, con alrededor del 60% de los votos.

Pero la oposición se ha esforzado para movilizar a los electores e imponer una segunda vuelta al hombre fuerte del país, presidente ya en el año 2000 y en 2008 que ha visto decaer su popularidad. Putin se enfrenta a cuatro candidatos que lo han atacado frontalmente. Ningún miembro de la oposición radical ha sido autorizado a presentarse. En una entrevista con medios extranjeros, el hombre fuerte del régimen dijo estar seguro de tener el apoyo de la mayoría, incluso en las grandes ciudades y en el seno de la clase media, de donde proceden los principales opositores. La coalición de oposición que organiza desde las legislativas de diciembre -marcadas según ella por fraudes masivos- manifestaciones de una magnitud sin precedentes en Moscú desde hace 12 años, consideró que los comicios no serán democráticos y prevé una nueva concentración el 5 de marzo en el centro de la capital rusa.

La campaña electoral fue marcada, según los observadores de la organización rusa Golos, por el empleo masivo de recursos del Estado a favor de Putin y una política de "intimidación".

El actual jefe del gobierno ha acusado a los opositores de estar al servicio de Occidente, de preparar ellos mismos fraudes electorales e incluso de querer asesinar a uno de los suyos para luego acusar al régimen. Elegido una primera vez a la presidencia con el 53% de los votos cuando era jefe de Estado interino tras la dimisión de Boris Yeltsin, fue reelegido en 2004 con más del 71% de los sufragios.

La rápida subida del nivel de vida, gracias al alza de los precios mundiales del petróleo, y una política percibida como el restablecimiento del lugar del país en el tablero mundial nutrieron esa popularidad.

Obligado a abandonar el Kremlin en 2008 al no poder efectuar un tercer mandato consecutivo, Putin se ha mantenido como el hombre fuerte del país al tomar el puesto de primer ministro y al lanzar a la presidencia a Dimitri Medvedev. Este se ha apartado ahora para dejar paso a su mentor y se convertirá en primer ministro tras la entrega de poderes, según anticipó el propio líder del oficialismo. Una reforma constitucional ha ampliado el mandato presidencial de cuatro a seis años y Putin puede quedarse en el poder durante dos nuevos mandatos, hasta 2024. Unos 109 millones de rusos están convocados a las urnas. (AFP)